Parejas Serodiscordantes

Cada vez hay más parejas en las que uno vive con VIH y el otro no. Son las llamadas parejas serodiscordantes. Algunas llevan más de 20 años juntas, y teniendo sexo seguro, permanecen sin transmisión entre ellos. Actualmente el VIH/SIDA se ha convertido en una enfermedad crónica, gracias a los tratamientos cada vez más eficaces. Esto permite vivir una relación larga, sin estar obsesionados por las consecuencias de la enfermedad, y teniendo un sexo bastante completo,excepto por el mantenimiento de las precauciones para evitar una transmisión.
El hecho de que uno sea seropositivo y el otro no, hace que se viva la relación de forma diferente. Quizás el que es seronegativo, puede sentir culpa, por su suerte, (es un fenómeno paradójico, pero frecuente: ¿por qué a mí no?), o sentirse responsable de cuidar al otro, y tenga miedo de que pueda desaparecer antes de tiempo. También puede sentir rabia, si su pareja se contagió en una relación con otro, y darle vueltas al riesgo de haberse podido contagiar al no haber usado preservativos en sus relaciones.
Ambos (aunque principalmente el seropositivo) van a tener que vivir las fases del duelo al conocer que uno está contagiado. Esto implica múltiples fases como momentos de negación, de rabia, de falta de aceptación, de confusión, de depresión, y por fin, de aceptación de la nueva situación. El compañero tendrá que estar a su lado y tolerar momentos malos, hasta que se pasen. Dar cariño, comprensión, y participar de todos los pasos que tiene que dar su pareja para enfrentarse a la infección: visitas al médico, análisis, búsqueda de información, contacto con grupos o asociaciones de apoyo, etc.
El seronegativo tiene que informarse para tener muy claros los riesgos de contagio y no exagerarlos, pero tampoco negarlos. Es muy normal que a causa del amor que se tengan, la pareja tienda, con el tiempo, a familiarizarse con el tema y no quieran asumir que hay riesgos, y que tienen que estar protegiéndose de ellos. Es verdad que la infección es como un tercero que estorba permanentemente los encuentros sexuales, pero que no va a dejar de estar ahí porque no se piense en ello. Hay que automatizar los hábitos de protección, para actuar, responsablemente, siempre, negociando; realizando sexo seguro; o negociando en todo caso los riesgos. Que no haya excusas como que “estábamos bebidos” o “fue un calentón” o “ya estamos cansados de tantos cuidados”. En caso de rotura de preservativo o de sexo con riesgo, existe un tratamiento llamado PPE (Profilaxis Post-Exposición), que debe comenzarse entre 6 y 72 horas tras la exposición al virus.
Puede haber un deseo inconsciente de contagiarse, por parte del seronegativo, como una forma de estar más unido al otro. En otros casos puede ser para así eliminar el temor al contagio y la tensión. Pero si ambos fueran seropositivos deberían evitar el contagiarse con otras cepas del virus (re-infección), que pueden activar la enfermedad, o contagiarse de otras infecciónes de transmisión sexual.
Utilizar una barrera protectora no impide una entrega total. Esta entrega no tiene que incluir el riesgo a infectarse, innecesariamente.Se puede desarrollar una vida sexual plena a pesar de no realizar prácticas de riesgo. Es cuestión de cuidar la vida erótica, desarrollarla con fantasía y responsabilidad. (Y de hecho es lo que hay que hacer con cualquier posible pareja, pues de entrada no sabemos su estado serológico, e incluso la posibilidad de contagio de otras ETS).
Cómo decir que eres seropositivo a tu pareja
¿Cuándo?¿cómo? se lo digo. Hay gente que lo dice en el primer encuentro con un desconocido, arriesgándose a que el otro le deje plantado. Pero muchos otros esperan a ver si la relación se consolida, pues no quieren divulgar esta información. De hecho muchos gays han tenido la mala experiencia de ver como se difundía que eran seropositivos en su ambiente, sin poder ejercer ningún control sobre dicha información. Y han visto como esto les causaban muchos perjuicios.
Pero el dilema es cuándo decirlo a la pareja, al ver cómo pasa el tiempo y no se hace nada y cada día que pasa se ve que se complica la cosa, pues ¿qué va a pasar cuando se le diga al otro? ¿Cómo va a reaccionar? El temor fundamental es al rechazo y que se corte la relación. Quizás el otro se lo pueda tomar como una traición, o una falta de confianza, o que no se le tuvo en cuenta y no se le consideró con derecho a esa información, que se le puso en peligro de contagio, etc.
Si el otro tiene unos sentimientos positivos, amor por esta pareja, y es medianamente maduro, cuando se entere generalmente lo aceptará. A veces basta un “¿y qué?”, como dando a entender que ya tenía claro que si se daba esa posibilidad no iba a tener ningún problema; o puede que pase por una fase de sorpresa y de confusión, pero que pronto lo digiera y lo asuma como algo que está ahí, pero que no va a fastidiar esa relación amorosa.
En general habrá que buscar el momento y la situación que permita poder controlar la posible reacción del otro. Que haya tiempo para hablar en profundidad. Que el sitio permita desahogarse emocionalmente (no hacerlo en un sitio público).Haberse preparado bien sobre la información médica a dar y sobre todo del pronóstico de la situación. Si ya hay que tener tratamientos, si hay otras infecciones añadidas, que precauciones tomar. Pero sobre todo tranquilizar, y aclarar al máximo que excepto por algunos pequeños cambios, la vida en común puede seguir casi igual. La infección por VIH se cronifica y se puede llevar una vida plena con una buena calidad de vida.
No bastará con una declaración, sino que habrá que continuar hablando durante mucho tiempo de los temores mutuos, sean respecto a la enfermedad, a la relación, a la familia, a lo que sea. Ver posibles cambios en la vida de cada uno. Y estar preparados a ciertas tensiones hasta que la situación se encaje de nuevo.

Hoy en día incluso, con los avances de la medicina, se puede tener hijos sin que haya contagio entre los miembros de la pareja serodiscordante. Y una mujer embarazada, con tratamiento, puede tener a su bebé sin que este contraiga el virus. (Artículo muy explicativo al respecto:  http://www.aidsinfo.nih.gov/contentfiles/ElVIHDuranteElEmbarazoElPartoYDespuesDelParto_FS_sp.pdf )

EL SER PORTADOR DE VIH ES UNA CIRCUNSTANCIA, EL AMAR A ALGUIEN SIEMPRE VIENE ACOMPAÑADO DE LA ACEPTACIÓN DE LAS CIRCUNSTANCIAS DE CADA UNO.

Para concluir entonces, es importante saber que las vías de contagio son 3 y muy bien definidas, es por esto que una pareja serodiscordante puede llevar adelante una relación próspera y sin contagio entre sus miembros, incluso disfrutante de una vida sexual activa y plena.

Sin riesgo de transmisión

Es importante saber que el VIH no se transmite en la mayoría de las acciones de la vida cotidiana.

Por abrazar y besar.
Por compartir una piscina.
Por compartir bombilla, vasos y cubiertos.
Por mantener relaciones sexuales usando preservativo.
Por intercambiar la ropa.
Por usar el teléfono o compartir el lugar del trabajo.
Por picaduras de mosquitos.
Por lágrimas, ni sudor.

¿Cómo se transmite el VIH?

Existen 3 formas a través de las cuales el VIH se transmite.

A través de contacto sanguíneo: Por compartir agujas, jeringas, canutos o el resto del equipo usado en el consumo de sustancias inyectables o por compartir cepillos de dientes, hojas de afeitar, etc., e incluso instrumentos que sirven para perforar la piel (agujas de acupuntora, de tatuajes, piercing, etc) que no hayan sido previamente desinfectados o esterilizados.
Mantener relaciones sexuales vaginales, anales y orales sin preservativo:
Por el contacto directo con fluidos sexuales (secreciones vaginales, semen o fluidos preseminales), o sangre, durante el sexo oral, si no se usa alguna protección (preservativo o campo de látex).
Si una mujer embarazada tiene VIH: El virus puede transmitirse al bebé durante el embarazo, el parto o la lactancia, si no se realiza el tratamiento y seguimient

 

TESTIMONIO:

Entre abrazos y preservativos

“Nuestro día a día es normal, como el de cualquier pareja. Utilizamos siempre el preservativo y no compartimos las cuchillas de afeitar. El resto de la convivencia es como el de todos los novios”, dice el activista de OMSIDA, que vive en Zaragoza aunque nació en Lleida. “Es necesario darse cuenta de que no todo es el coito, sino que otros aspectos de la afectividad son igual o más importantes“, añade Juncho, miembro de la preja serodiscordante.

El ‘barriero’ opina lo mismo. “Pasamos por momentos duros, pero como el resto del mundo. Ahora que mi chica ha empezado el tratamiento y le están sentando muy mal las pastillas yo estoy ahí, a su lado, como otras veces ha estado ella. No somos diferentes“.

Para ambos es necesario dejar bien claras las vías de transmisión, porque siguen presentes muchas ideas erróneas. “Cuando se comience a entender que no pasa nada por trabajar, convivir, con un seropositivo o por darle un beso, se empezará a normalizar la cosa”.

 

En la Argentina Fundación Huésped (www.huesped.org.ar) brinda talleres de reflexión para parejas serodiscordantes.